Las revelaciones de un ex alto funcionario detenido en Ecuador acerca de sus tratos humanitarios con las FARC, podrían minar la posición del gobierno de Rafael Correa en la prolongada crisis diplomática con Colombia, opinaron críticos y analistas este jueves.
Un día después de ser detenido por presuntos nexos con una red que traficaba drogas con las FARC, José Chauvín reveló la existencia de un frustrado acuerdo con esa guerrilla para la liberación de rehenes.
“Ahora podríamos decirlo con todas las letras: con Raúl Reyes llegamos a un acuerdo para un proceso masivo de liberaciones que iba a ser dado con los gobiernos de América Latina, (y) la presencia de Nelson Mandela”, afirmó el ex subsecretario (viceministro) de la cartera de Gobierno (Interior).
Reyes, el número dos de las FARC, fue abatido por militares colombianos durante una incursión en territorio ecuatoriano en marzo de 2008. El ataque generó la rotura de las relaciones diplomáticas entre Colombia y Ecuador.
Chauvín señaló que después de la muerte del líder rebelde logró junto, con el ex ministro de Seguridad, Gustavo Larrea, “revivir el proceso de intercambio humanitario”.
“Y lo logramos después de mucho esfuerzo y cuando el secretariado (comandancia) de las FARC había decidido cerrar el capítulo del intercambio humanitario, y se revivía entre dos países, probablemente entre Ecuador y Venezuela”, dijo.
Según su versión, Chauvín fue amigo personal de Reyes y se reunió siete veces con él para hablar sobre los rehenes mientras que confirmó un solo encuentro entre Larrea y el guerrillero fuera de Colombia o Ecuador.
Larrea, mencionado por Colombia como supuesto contacto de las FARC en Ecuador, renunció a su candidatura como asambleísta (congresista) para las elecciones de abril, a raíz del escándalo que mantiene tras las rejas a su ex colaborador.
“Esto puede debilitar la posición de Ecuador ante Colombia porque las declaraciones de Chauvín las puede tomar para sí el gobierno colombiano, y hacerlas válidas como si fueran una prueba” de sus argumentos, dijo a la AFP Leonardo Barriga, de la Facultad de Ciencias Internacionales de la quiteña Universidad Central (estatal).
Quito reconoció siempre los contactos humanitarios del ex ministro con las FARC, pero tras la muerte de Reyes había señalado que esos acercamientos se habían suspendido manteniendo su disposición a colaborar con ese propósito.
También exigió a Colombia que se retractara de las denuncias sobre su supuesta complicidad con esa guerrilla como parte de las condiciones para restablecer el diálogo diplomático.
“Ecuador quiso lavarse las manos frente a las relaciones de funcionarios con las FARC -que por lo conocido ahora eran bastante oscuras-, esto deja sin piso su posición”, dijo a la AFP Julio Logroño, asambleísta opositor ecuatoriano.
Por su parte Diego Ordóñez, presidente de la Unión Demócrata Cristiana, opinó que el caso “es altamente sospechoso” y exigió explicaciones al gobierno sobre el alcance de los tratos con los rebeldes.
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